¡LA OBSERVACIÓN NOS VUELVE INFINITOS!

Camila de la Fuente Sandner
@Camdelafu 
Practicum 1         

La vida está hecha para moverse, observar y respirar hondo aire fresco. La verdad es que somos poco dignos de nuestro planeta, lo destruimos y no nos damos cuenta de lo extraordinario que es. Tampoco le damos importancia a la suerte que tenemos de vivir en un país tan maravilloso como lo es México. Ni volteamos a ver lo que nos rodea. ¡Abre los ojos! Estamos en el lugar y el momento indicado, ahora sólo hace falta entender el arte de la observación, una práctica que es tan humana que se nos ha olvidado. 



      La Peña de Bernal en Querétaro es uno de los lugares perfectos para practicar el arte de la observación, y así, plantar sus resultados en algunas hojas de papel. Disfrutamos de la increíble estadía en Chi Chi Dh'o, un espacio de armonía donde se tiene de vista el gran monolito, que a pesar de ser la expresión más terrestre de la naturaleza, parece de otro planeta. Desde una cómoda hamaca comencé a practicar esta añeja práctica que está escondida en lo más profundo de nuestro ser. Los bosquejos de la Peña de Bernal y de algunas experiencias en el viaje se eternizaron en varias hojas de papel de un preciado sketchbook que viaja conmigo para todos lados. Es así como la observación cobra forma. 

Dibujo de @CamdelaFu


     Mientras descansamos luego de escalar, tuvimos la oportunidad de leer las reflexiones del maestro Osho en su obra "Palabras De Un Hombre De Silencio". Entre sus diferentes palabras, la observación cobra fuerza: "Es lo único dentro de ti que no forma parte de la mente. Es lo único que no te pertenece, aunque pertenece a la existencia misma."

       La mente juega con nosotros, muchas veces pensamientos que no son importantes nos ciegan. Un mensajito en el celular puede ser el que interfiera en el acto de la observación. Es tan fácil distraerse que esta práctica ya se hace difícil en estos tiempos.  La tecnología cada día impide esta escena espiritual. Abrir los ojos y mirar las formas, los colores, las distancias y entender todas las dimensiones que están armadas perfectamente frente a nosotros es algo que usualmente nunca hacemos. 



      El maestro Osho afirma que la llave maestra para vivir es la observación y que ésta no es difícil de aprender. "Es muy simple. No te imaginas que algo tan simple puede abrirte las puertas de la existencia". 

     Una manera de poder practicar la apertura de las puertas de nuestra existencia misma es a través del dibujo. Éste -la mayoría de las veces- nos obliga a observar sin detenernos. Nos permite entender la grandiosidad de lo que está frente a nosotros y luego, plasmar nuestro punto de vista a un papel. Que tengamos esta capacidad -que al crecer se nos olvida- es algo por lo que nosotros, los humanos, debemos de estar eternamente agradecidos. 

    Dibujo de @CamdelaFu

De chicos siempre observamos con las pupilas bien abiertas un mundo desconocido y maravilloso. Somos pequeñas esponjas que de todas las experiencias podemos absorber. De pronto, pareciera que de adultos se nos escapara la curiosidad y la existencia se convierte, de la nada, en algo monótono. ¡Nunca es tarde para volver a ser niños! La observación nos permite volver a mirar con esos ojos infantiles lo increíble que es vivir. 

El arte de la observación es inherente a nuestra humanidad. Nos permite ser eternamente curiosos. ¡Practiquemos este arte olvidado! ¡Seamos niños para siempre! Porque es cierto lo que dice el maestro Osho: "en la completa observación tú te vuelves infinito: Esa es la única cosa dentro de ti que no tiene límites"


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