Por Jessica Montalvo
Presidenta de la Sociedad de Alumnos
Facultad de Comunicación
Guanajuato, México.- Miles de personas se reunieron en el histórico Guanajuato para recibir la
primera visita del Papa Benedicto XVI. El suceso conmocionó a todos los
habitantes del estado independientemente de su creencia religiosa. Llegaron
peregrinos de todas partes de la República e incluso encontramos muchos
paisanos que radican en otros países y que aprovecharon la visita de Su
Santidad para regresar a su tierra. Lo cierto es que esta visita será recordada
por siempre como un hecho histórico entre los habitantes de América Latina.
Fueron los más pequeños la fuerza de sus encuentros.
Fueron los más pequeños la fuerza de sus encuentros.

se hizo notar con rimas tales como: "Benedicto hermano ya
eres mexicano" o bien "Benedicto, equis, uve, palito" Todas con
inmensa alegría y respeto, se cantaban por carreteras y avenidas principales.
Se notó la presencia de todas las parroquias de León y Silao, su organización y
logística colaboró para mantener todo bajo control.
El mensaje de este enviado del Vaticano fue muy claro: México necesita paz y
eso sólo se logra con educación, ambientes más sanos y con una juventud consciente.
Todos buscamos recuperar la confianza y eso fue algo que Su Santidad nos trajo,
por las avenidas y en todos los puntos donde se presentó lo hizo de forma
cálida, con las ventanas de su Papamóvil
abiertas, exponiéndose en muchos momentos a situaciones fuera del protocolo,
pero con la seguridad de que estaba entre un pueblo que deseaba recibirlo.

Muchos comentaristas y reporteros coincidieron en el mismo punto. México
recibió al sucesor de Juan Pablo II y despidió a su querido Papa Benedicto XVI.
Las palabras y actos del Vicario de Cristo tuvieron un fuerte impacto en el
pueblo mexicano. En definitiva se adaptó rápidamente a la calidez de nuestra
gente, las muestras de cariño lo hicieron sentir en casa e incluso adoptó en un
par de ocasiones el tradicional "sombrero de charro". Su visita
estuvo llena de sorpresas como la que le dio a todos los que pasaron la noche
en la Expo Bicentenario, recorriendo todos los pasillos para agradecer la
presencia de los miles de peregrinos que lo esperaban desde hace muchas horas
en ese recinto.

Fueron días largos, jornadas llenas de movimiento y actividad en las ciudades
principales de Guanajuato. Pero la limpieza con la que se desarrollaron los
encuentros del Santo Padre deja seguro, con un muy buen sabor de boca a todos
los que participaron en la organización del evento. El Papa Benedicto conoció
el Cristo del Cubilete, recorrió Guanajuato de noche y de día, recibió cariño y
se lleva los rostros de todos los mexicanos que ya lo sienten parte de este
país y dan a su figura un nuevo sentido dentro de la Iglesia.
¡Gracias Santo Padre!
¡Gracias Santo Padre!
Yo fuí al evento como voluntaria y fue una gran experiencia y un momento inolvidable para el pueblo mexicano.
ResponderBorrarPaulina González M
Tuve la oportunidad de ir a León y ser voluntaria en este evento tan histórico. Fue una experiencia inolvidable. El articulo me pareció excelente en la manera de cubrir los hechos y el mensaje que trajo el Papa a México.
ResponderBorrarMaría Albert
Una visita muy emotiva, que unio a muchisimos mexicanos que siguen creyendo en la paz que Benedicto XVI vino a compartir como lo dice en el articulo "Mensajero de paz, mensajero de amor"
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