Durante cuatro días en la ciudad de Guanajuato, se llevó al cabo “La Conferencia Mundial de la Juventud México 2010, reunió a jóvenes del país y de todas partes del mundo con el propósito de dialogar y proponer solución a problemas de importancia global. Participaron jóvenes con representantes del Gobierno, legisladores y organismos de la sociedad civil.
La agenda del evento constó de actividades paralelas que se abordaban diferentes sectores: Foro interactivo Global, Foro de Gobierno, Foro de Legisladores y el Foro de ONGs. Este último con la presencia de más de 90 delegados internacionales y la representación de más de 160 organizaciones no gubernamentales de todo el mundo que fueron convocadas, invitadas o patrocinadas para asistir.
El foro de gobierno se llevó a cabo posteriormente los días 25 y 26 de Agosto. Donde se recibió la declaratoria generada por las discusiones de los participantes en la reunión de ONGs. El documento se toma como únicamente como “recomendación” ante los respectivos gobernantes de cada nación con el objetivo de legislar y trabajar conforme a una visión unida de las necesidades y preocupaciones juveniles y los intereses gubernamentales.
Posteriormente por bloques continentales se sostuvieron reuniones que daban pauta a la discusión y a comparación de objetivos. En estas discusiones a puerta cerrada y únicamente con la participación de ministros y embajadores, surgieron discrepancias ante muchos de los puntos de la Declaración presentada por las Organizaciones No Gubernamentales. Pero lo más importante es que ellos al reunirse con sus delegados, que estuvieron presentes en las mesas de trabajo recibieron comentarios poco favorables acerca de las dinámicas de participación y la forma en la que se llevaba a cabo la votación. Además de que, al parecer, los temas que se habían tocado en las pre-conferencias de sus países, no estaban incluidos en las propuestas de la declaratoria final.
Aunado a todas estas riñas entre los diplomáticos asistentes, también se tenía una “catastrófica organización” de parte del Staff de logística y la coordinación de voluntariado. El pobre conocimiento de las actividades asignadas, del programa de actividades, de las distintas consideraciones que se debían tener ante cada invitado; produjo un ambiente de desconcierto generalizado y una ausencia significativa del público a las actividades magnas del evento y obviamente un descontento de parte de los invitados y público en general.
Finalmente puedo decir que lo que se vivió en la Conferencia Mundial de la juventud estuvo partido por dos realidades. Mientras que a los jóvenes se les ofrecía una oportunidad de Decirlo Fuerte y de exponer todas sus inquietudes, por otro lado se llevaban a cabo las discusiones que tenían verdadero valor y que sí se iban a incluir en la recomendación final que se haría a los gobiernos. Incluso en esas mesas de discusión limitadas, no hubo una representación significativa del actual “Bono demográfico”.
La diferencia de contenidos era notoria, a una parte de la concurrencia la mantenían entretenida con regalos, revistas, folletos, clases de “educación sexual”, conciertos y manualidades. Mientras que la otra parte MÍNIMA, y me atrevería decir, NO REPRESENTATIVA, lidiaba con las discusiones de los temas polémicos de la actualidad, con un giro que seguro favorece intereses políticos en vez de buscar un bienestar verdadero y general.
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