Por Eduardo Romero Torres
Alumno de Prácticum I
Entre los años de 1945 y 1989 hubo un re-ordenamiento
histórico marcado por enormes tensiones internacionales. El fin de la Segunda
Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría polarizaron al mundo en dos
bloques ideológicos, aspecto que terminó repercutiendo en la creación artística
de “ambos lados”.
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Foto: Eduardo |
Alemania no era una excepción, dividida en dos naciones,
en la Alemania occidental se privilegió una corriente abstracta en la pintura.
Mientras que en los países del Este, aliados con la Unión Soviética, crearon un
estilo llamado “realismo socialista”, el cual concebía el arte como un emisor
de mensajes político-sociales al servicio del Estado.
Bajo esta polarización ideológica, Sigmar Polke
(1941-2010) inició sus estudios en Düsseldorf, bajo la guía del artista
conceptual Joseph Beuys. En 1963, dos años después de la construcción del muro
de Berlín, Polke acuñó el término “realismo capitalista”.
Esta nueva tendencia se encontraba en franca oposición a
la estética impuesta por los estados totalitarios comunistas, pero también con la
propagación del arte pop en Estados Unidos e Inglaterra.
La exposición de Polke en el Museo de Arte Moderno está
compuesta por 40 gouaches realizados en 1996, en los cuales emplea la técnica
del goteo y el flujo de pintura. Aunque el arte de Polke es asociado con la
estética del arte pop, debido al uso de la fotografía y la publicidad, el
creador alemán se interesa más por retratar el espíritu de la vida moderna en
el marco de los años 80.
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