Por: Tamara G. Alvarado
Alumna Practicum 1
Sin duda, cuando las mujeres usamos tacones sentimos que podemos lograrlo todo e incluso llegamos a sentirnos más atractivas.
No importa que tan cansadas o adoloridas estemos con ellos puestos, siempre son nuestros grandes aliados y nos convencemos diciendo la típica frase “la belleza cuesta”. Sin embargo, se ha descubierto que el usar este tipo de zapatos no solo afecta nuestros pies, sino que también afecta otras partes de nuestro cuerpo.
En las mujeres, usar tacones es la primera causa problemas y de dolor en los pies. Un estudio realizado por la Asociación Podológica Americana, en conjunto con médicos especialistas en piernas y pies, determinó que el uso frecuente y prolongado de estos zapatos afecta significativamente la salud de pies y piernas.
Al usar los tacones, el pie es forzado a permanecer en una posición de flexión que no es natural, semejante a la de estar parada todo el tiempo de “puntitas”, lo que puede provocar fatiga, dolor muscular y lesiones en la columna y espalda baja debido a que a la fuerza y el peso que se ejerce en esa zona.
Además, de acuerdo a otro estudio realizado por el departamento de podología de la Universidad de Loyola (EEUU), este tipo de calzado es causante de ampollas, callosidades y uñas enterradas, que de no ser atendidos correctamente, pueden convertirse en infecciones cutáneas. Por otro lado, los tacones también provocan juanetes, que a parte de ser antiestéticos, son sumamente dolorosos ya que representan una desviación del hueso que solo puede ser corregida a través de una operación.

El doctor Constance Chu, profesor de cirugía ortopédica en Estados Unidos, menciona que también pueden ser causantes de varices, así como de la aparición temprana de osteoartritis.
Pero, ¡tranquilas! No debemos dejar de usar tacones, solo aprender a hacerlo correctamente. Los doctores encargados de realizar los estudios mencionados, recomiendan no usar tacones demasiado altos y que al usarlos, exista un tiempo de descanso para los pies. Durante unos minutos, debemos permitir que nuestros pies regresen a su posición natural hasta que los músculos se encuentren relajados, con el fin de evitar y prevenir estas contradicciones.
Información e imágenes recuperadas en:
El Universal
Posta.com
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