Por Ana Silveyra:

En la película, los hombres, cansados de la tiranía de los dioses, deciden retarlos, provocando “furia” y decepción en el Olimpo. Hades (Ralph Fiennes), el dios del inframundo, desata su ira matando mucha gente, entre ellos la familia de Perseo (Sam Worthington), un semi-dios criado como hombre. Zeus (Liam Neeson) decide castigar a los hombres dejando que Hades libere al kraken -una criatura malvada que habita en el mar-. Por tanto, Perseo y otros soldados se ofrecen para realizar una misión letal para matar al kraken y a Hades.
Perseo pasa gran parte de la historia negando su condición de semi-dios, luchando contra su propio destino, que es un conflicto ya muy gastado. Los soldados se enfrentan contra criaturas mitológicas (entre éstas una Medusa de videojuego) que dan lugar a la acción y los efectos por los que se vanagloria esta película, pero no resultan nada impresionantes. Parece una mezcla entre Piratas del Caribe y Gladiador, hecha con las peores partes de ambas.

Aunque en una película de este tipo las actuaciones nunca importan; cuando ni los efectos ni los diálogos ni los vestuarios son sobresalientes, resalta mucho la infortunada interpretación de los actores, siendo Neeson y Fiennes los más afectados, vaya hasta te sientes mal por ellos, dan penita pues.

Éstas son las críticas que valen la pena, me gustó mucho cómo se demuestra que a veces lo que vende es lo más nefasto.
ResponderBorrar¡Bien por las barbas de halloween!