J.I.Bck

Dos cuerpos yacían sin vida estirados sobre una banqueta, sin la delicadeza previa por parte de los homicidas de salvar los cadáveres todavía calientes, de las miradas morbosas, fotografiando la escena del crimen.
Con los ojos ligeramente abiertos, deslizándose las pequeñas bocas hacia la izquierda, simulaban aquella espera eterna de la clemencia, ni siquiera la resurrección era esperanzadora para los últimos segundos de vida de aquellas niñas de 8 y 12 años, que se desangraban. La incertidumbre entre el umbral de la vida y la muerte las acompañaba, desde el primer grito de horror entre las mujeres de dudosa moralidad del barrio hasta el lamento de los padres de las hermanas, que maldecían y blasfemaban con la respiración entrecortada.
J.I.BCK
Me gusta mucho, felicidades Eugenia... Espero con ansias "El jardín de las peras mágicas"
ResponderBorrarMe gusta mucho, felicidades Eugenia... Espero con ansias "El jardín de las peras mágicas"
ResponderBorrarMuchas gracias señorita Ingrid, la familia Wilmot espera ser leída.
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