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martes, enero 30, 2018

Juchitán, el pueblo entre escombros


Por: Ana Sofía Díaz Pineda
·         ¿Cómo se encuentra Juchitán a cuatro meses del sismo?
·         ¿Por qué no debemos olvidarnos de este pueblo?

Hace cuatro meses la vida de toda una población cambió, los juchitecos presenciaron el sismo más potente en los últimos 100 años cuya magnitud fue de 8.2 grados según la escala sismológica de Richter, este sacudió gran parte de la zona costera de nuestro país transformando una noche calurosa y tranquila a una noche de desastre, de muerte y desolación, una noche difícil de olvidar por todos aquellos que la vivieron.

El municipio de Juchitán de Zaragoza se ubica en la zona costera y pertenece al istmo de Tehuantepec, es uno de los tantos que integran al estado Oaxaqueño, siendo estos 570; cada uno tiene una historia, una identidad, costumbres y tradiciones distintas pero sobre todo Juchitán tiene una comunidad integrada por 98 mil 43 personas, quienes ante la ola de problemáticas que azotan al pueblo han aprendido a salir adelante, los paisanos y paisanas se alientan siempre con frases como; “raari nua para li” (aquí estoy para ti) o “cadi nuulu stubi lu nuudu ne li” (no estás solo, estamos contigo).

El 7 de septiembre casi a la media noche cuando todos se disponían a dormir en la casa de Xunaxhi Cuevas, un movimiento telúrico hizo que ella junto con su familia se levantaran corriendo; en cuestión de segundos, desde la calle pudo ver cómo casas aledañas caían en pedazos, cómo se cortaba el servicio eléctrico dejando a todos en penumbra, observó un panorama de desesperación que en sus veinte años jamás pensó ver. Tras las réplicas que siguieron se sentía un ambiente de tensión y miedo alrededor de ella, si bien su casa no sufrió daños, las de algunos familiares o amigos quedaron inhabitables o en ruinas.

Fue una noche en la que nadie pudo dormir, en la que esperábamos que todo fuera un sueño, recuerda Xunaxhi; esta estudiante de cuarto semestre en ingeniería mecatrónica del tecnológico del Itsmo tuvo que dejar a un lado sus proyectos para comenzar un nuevo camino, apoyar a su gente. Un día después del sismo en su comunidad cristiana recibió los víveres que llegaron como apoyo de diversas entidades, estas las fue a repartir a cada sección y callejón de Juchitán, pero oportunidades más grandes figuraron en su camino, dos brigadistas citadinos organizaron durante un mes grupos para ir a realizar censos a cada uno de los hogares que se vieron afectados y aquí Xunaxhi trabajó y vivió momentos duros, entre los datos que recabó el grupo ubicaron 14 mil inmuebles con daños totales y parciales.

Esta joven en un día común se despertaba temprano, iba con sus cinco compañeros en brigada a recorrer las siete secciones del municipio juchiteco, así como asistía a pueblos aledaños que también se vieron afectados por el terremoto; en cada lugar recababa información sobre los daños en las estructuras para levantar un reporte y que así el gobierno diera cierta cantidad monetaria para las personas afectadas. La división de apoyo económico consistía en dar 15 mil pesos a los hogares con daños menores, 30 mil pesos a los hogares con daños mayores pero habitables y 120 mil pesos a aquellos que no eran habitables o bien habían quedado en ruinas, este aporte causó descontento en muchos de los que se vieron afectados porque era una cantidad mínima la dada ya que estos se quedaron sin casa y sin sustento económico.

Durante este mes, Xunaxhi cuenta que le tocó ver a todas las viviendas del callejón Argentina colapsadas, también  en una ocasión no la dejaron salir  junto con su equipo de otro callejón porque los afectados no aceptaban la cantidad de dinero y querían más, no fue hasta que llegó la policía municipal cuando los dejaron salir, pero los momentos que marcaron más su vida fue conocer la historia de personas que no sólo perdieron su hogar, sino que perdieron a un miembro de su familia, perdieron su historia y lo poco que tenían, en un pueblo con mucha población longeva vio cómo muchos juchitecos de edad adulta quedaron desamparados; de un momento a otro las escuelas, iglesias y hogares se volvieron refugio de los que se vieron afectados.
Juchitán aun preserva usos y costumbres que conforman su identidad, es una base importante para el acervo cultural oaxaqueño, pero a la vez es un pueblo que ha sido marginado durante décadas ya que cuenta con 16 grupos étnicos que lo conforman y estos son discriminados por el constante racismo existente en nuestro país.

Han pasado ya unos meses y este lugar no logra continuar con el ritmo que tenía, Juchitán era la tierra de las “pachangas”, de las famosas “velas” que consisten en fiestas para venerar a un santo y eran de interés para muchos turistas, es un pueblo que perdió su identidad cultural, es mi pueblo. Caminar por cada una de sus calles es caminar por un lugar desconocido, el mercado y palacio municipal no existe, la iglesia de San Vicente Ferrer, un lugar emblemático para muchos, se vio afectada y así se pueden enumerar más lugares que actualmente sólo quedaron en escombros, pero, principalmente al abordar el tema económico conocemos que Juchitán tiene un paro monetario que debe asistirse urgentemente.

Oaxaca siempre ha liderado junto con Chiapas las listas de estados con mayor índice de pobreza, 70.4% de la población es pobre lo que corresponde a siete de cada diez habitantes, entonces, ¿Qué se espera para Juchitán después del sismo?, ¿Se lograrán levantar respecto a la economía o este desarrollo se quedará estancado?, ante esto el contador público juchiteco, José Luis Díaz López indica que Juchitán después de cuatro meses ha sido evaluado en su nivel microeconómico donde se observa que está recuperando su economía de manera paulatina en donde los negocios y parte productiva se activó en los centros comerciales y en la vendimia de toda la sociedad juchiteca (pescadores, agricultores, artesanos, entre otros), creando también fuentes de trabajo para la reconstrucción de las más de 14 mil casas destruidas mediante la participación de los apoyos recibidos de grupos y asociaciones particulares y civiles, esto ha impulsado a que la comunidad evolucione por su propia cuenta aun sin la participación de las autoridades correspondientes, sin embargo no basta sólo con el esfuerzo de sólo el pueblo juchiteco, es estrictamente necesario el apoyo del gobierno federal y estatal que estén con la población codo con codo para poder recuperar sino todo lo perdido al menos un buen porcentaje de ello, de lo contrario esta evolución de recuperación sería muy tardado.

Historias como las de la señora Francisca Santos Martín, una mujer de edad adulta quien perdió su hogar y no ha podido vender su mercancía, se encuentran en cada esquina o en cada callejón del pueblo. Son personas que necesitan apoyo y por parte del gobierno ahora no ven respuestas favorables, la presidenta Gloria Sánchez se ha hecho a un lado dejando que el pueblo que lidera vaya de mal en peor menciona Francisca.

Al inicio de todo este embrollo que sacudió a nuestro país en el mes de septiembre, la movilización por parte de jóvenes y diversas personas fue impresionante, pero ahora, después de varios meses mucho ha quedado en el olvido, el apoyo monetario o de víveres se redujo en un 90%, ahora es cuando más apoyo necesita gente de Juchitán, Guerrero o Chiapas, si el gobierno no hace nada, la sociedad debe hacer un cambio para que el desarrollo sea lineal en todas las entidades que forman a México, no basta estar en el momento del problema sino atacarlo hasta su solución.

 Siendo una joven universitaria que tuvo que dejar Juchitán desde pequeña, que regresa a visitar este emblemático pueblo todas las vacaciones para ir a visitar a la familia, me duele ver la calidad de vida que vive mi pueblo, saber que se encuentran en un estado deplorable tanto en el aspecto de salud, como el educativo, regresar y no ubicar en dónde me encuentro, pero siempre existe una luz al final de este devastador panorama, los paisanos no se rinden, siguen con su calidez y ese ambiente fiestero que levanta a Juchitán. Juchitán de las flores sigue de pie. Guendanadxí hruniibi guidxilayú (El amor mueve al mundo).

Número de palabras: 1392

Número de líneas: 99

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