500 días con ella- ¿Destino o coincidencia?

Por: Miriam Zirdok Smeke

Practicum 1

Muchas personas hablan del amor, esa pequeña palabra incómoda para algunos, y para muchos otros el significado único que le dan a una persona, a una profesión, a una mascota, a su alma gemela...

El amor.


Pero hoy quiero hablarte de todos esos sentimientos que tenemos al conocer a una persona, ya sea por mucho tiempo, o por poco.



Un sentimiento de plenitud, de infinitud, como si todo el universo hubiera conspirado para poder tener a esa persona a tu lado, una sonrisa que te hace temblar, una mirada que te enchina el cuerpo y te permite visualizar el mundo como un lugar donde todo es posible.
él/ella te dan todas las respuestas, un sentimiento que quisieras que viva para siempre, quieres conocer a la otra persona tanto, sus deseos, vivencias, sus pensamientos más íntimos, deseando en tu interior, que su mejor vivencia hayas sido tú, hasta ahora.


Aunque muchas veces confundimos el amor con el enamoramiento, ese que es fugaz, divertido y pasajero... Pero no nos lleva a ningún lugar.


Y el enamoramiento nos puede llegar a parecer amor cuando la otra persona comparte nuestros gustos, o piensa igual que nosotros en algunos aspectos, pero este, sigue siendo un punto frágil y erróneo para identificar lo que verdaderamente es el amor.



Pero en realidad, el amor se rige por los objetivos de vida que los dos tengan, qué quieran formar y forjar como pareja, y cuáles son sus metas en la vida. Y si todas las anteriores coinciden en sus vidas, es ahí por donde se empieza vivir la experiencia de la entrega sin límites. 
Ya que se tiene la seguridad absoluta de estar construyendo un amor sólido.



Y que los dos estén seguros de lo que son cuando están juntos, lo que sienten, y su plan a futuro, sin este último, las relaciones amorosas carecen de sentido en su totalidad. 



¿Por qué cada vez que vemos una película, leemos un libro de género romántico, escuchamos una canción de amor o vemos una pareja agarrados de la mano en la calle, quisiéramos tener una experiencia similar a la de ellos? ¿ Por qué se contagia tan fácilmente la idea de amar y ser amado?.



Preguntas que yo lo haría al amor sin duda, si el amor fuera una persona, pero sería incomprensible, ya que para todos el amor es distinto. Pero siempre es, amor. No hay uno mejor que otro, simple y sencillamente es, diferente.


Pero de lo que estoy segura, es que todos en esta vida amamos de alguna u otra forma, hay veces que duele, que arde, que pasas por un duelo, una pérdida que a veces se supera, o muchas veces te enseña, te enseña a seguir adelante.



Y este es mi punto.

Hay amores normales, románticos, pasionales, pero hay otros que llegan a tu mundo a revolucionarlo, a abrirte los ojos, a ayudarte a darte cuenta que has estado inmóvil por mucho tiempo, y tienes que salir de tu zona de confort para poder llegar a ser el gran hombre/mujer que estás destinado a ser.



Cuando hablo de esa revolución, puede ser que la persona no se quede ahí para ver tu cambio, ni tu progreso, pero fue esa persona la que hizo que tu mundo sea como debería de haber sido desde hace mucho tiempo. 

Y hay que estar agradecidos.


Agradecidos por lo vivido, por la vida y la luz que te dio esa persona, aunque en un momento podría haber parecido lo contrario.


Todos somos hoy en día una parte de nuestros tantos amores del pasado.


Seres en constante reconstrucción.



Como arquitectos de nuestro destino, estos amores nos van moldeando, para que nuestro edificio se encuentre fuerte y sólido. Nos prepara para lo que vendrá, o quién vendrá...


Para cuando realmente llegue el verdadero amor, el último, el que se quedará para verte amanecer e irte a dormir con ojeras, el amor que te cargará y te sostendrá por el resto de tu vida.


Y creo que este último no lo puedo cuestionar, pues estoy segura de que existe.
El amor es lo que nos mantiene donde estamos.
El amor es esa pequeña pareja de ancianos a lo lejos tomados de la mano, esa es la cara del amor.
El amor es la lucha continúa por el ser con el que quieres compartir tu vida.



Si el amor es lo que mueve al mundo, no puede ser una coincidencia, porque si no, el mundo lo sería.
El destino juega un papel importante al hacerla de cupido.


Pero los únicos que decidimos quién se queda en nuestra vida y quién se va, somos nosotros.



El amor, se busca, o no, pero cuando se encuentra, uno no se da por vencido en él.
Porque ahí es cuando se sabe que es el verdadero, cuando hay una lucha de por medio, de las dos partes, para hacerlo durar para siempre.



Pues eso es la vida, la lucha continúa para encontrar todos los días de nuestras vidas, amor, felicidad y paz.



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