Por C GuIs
Practicum I
“Yo
solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay
mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta
bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e
imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero
que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, si, es verdad, yo estoy aquí,
soy tan extraña como tú.” - Frida Kahlo
Fue justo después de este
accidente cuando la mujer con flores en la cabeza empezó a pintar y a
relacionarse con artistas, entre ellos Diego. Cuatro años después, los pintores
se casan y hacen de la casona de Coyoacán su morada.
La casa azul cuenta la vida
de Frida en cada rincón. La cocina, típica representación de su amor por lo
tradicional con sus cazuelas gigantes de barro colgadas en las paredes. En ella
se guisaban platillos para los que frecuentaban visitar como André Bretón, Tina
Modotti, José Clemente Orozco, Rosa y Miguel Covarrubias, entre otros.
Un jardín amplio para el
político ruso, León Trotsky, mientras se refugiaba en 1937 de José Stalin y
otros aspectos hablan de lo que se vivía en esas paredes pintadas de azul, que
ahora tienen la función de contar la historia a los más de 25 mil personas que
la visitan mensualmente.
Frida Kahlo dijo una vez:
“donde no puedes amar, no te demores.” En la Casa Azul pudo amar a sus seres
queridos, a si misma y a su arte.

bonitas fotos mi carli!
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