Por María Fernanda
Munguia F.
Alumna de Practicum 1
Pero así como esta bebida es consuelo, también es respuesta.
“El
hombre y el vino tienen muchas semejanzas: son seres vivos que nacen, crecen o
evolucionan y se mueren. A veces, el
estrés produce mejores resultados, y son seductores.” Resalta la sommelier Pilar Meré, “pues así como la
crianza de las uvas y el cuidado de la cosecha es de suma importancia para
el vino, una buena educación es
elemental en un hombre”.
La uvas tienen personalidad propia y al conocerlas se puede encontrar un estereotipo masculino.
“En la
variedad de uva está la información clave para poder definir un gusto”, comenta
la enóloga Madrigal.
Es decir dime que uva te gusta y te diré qué tipo de hombre es
para ti.
·
Syrah representaría al
intelectual, por ser un vino robusto y estructurado, de aroma profundo y color
intenso
·
Grenache encarnaría al
romántico, por ser una de las uvas más cosechadas, además de ser muy dulce y
con poca acidez
·
Malbec sería el gracioso o humorista, ya que
posee aromas intensos entre los que destaca un especiado de pimienta negra.
·
Pinot Noir personifica al presumido, por ser de una vid muy fina y
productora de un vino que despierta sensaciones refinadas y sutiles en la boca.
Por último la cepa que originó la frase “Los hombres como los vinos ambos mejoran
con la edad”; la Cabernet Sauvignon
quien sería el interesante y misterioso, debido a la complejidad, astringencia y concentración que
produce en el vino además de crear los añejos por excelencia.
En un vino color violáceo encontrarás no sólo juventud sino
también frescura, si lo que buscas es carácter ve por los matices cereza; y
para una conversación madura no hay nada como un color rubí. Cualquiera que sea el caso evita el color
ocre con matices dorados como los de una argolla, significa que el vino ya no
tiene nada que ofrecer.
En cuestión de
defectos ambos tienen elementos en común.
Para la enóloga Berenice Madrigal sería el defecto de acidez
volátil, el cual se debe a la incorporación de
oxígeno y de la bacteria acetobacter lo que provoca que el vino rompa con todo
y se transforme en vinagre.
“Comparándolo con el carácter de un hombre creo que tienden
a cometer errores que para ellos podrían ser insignificantes ¾como un comentario
inapropiado¾ pero que para nosotras
puede marcar la diferencia y todo se descompone. Los hombre tienden a decir cosas sin pensar y no miden la dimensión del efecto de su
comentario” explicó.
Mientras que para la sommelier Meré sería el descuido ya que deteriora a ambos.
Durante mucho tiempo se ha creído que el vino es sólo para
ocasiones especiales, pero ¿no es en si misma la vida una ocasión especial? A
veces, después de un largo día de trabajo, la ocasión especial es que tienes
vino en el refrigerador, o un buen hombre esperándote en casa.
Después de todo el hombre correcto puede hacerte sentir, bella,
fuerte y capaz de conquistar al mundo…lo mismo que una buena copa de vino.
“Cada copa, cada botella es una experiencia diferente”, finalizó
la sommelier.
La próxima vez que conozcas a un hombre cátalo, fíjate en su
procedencia, características, origen, los elemento de crianza, tipo de uva y no
podrás equivocarte.
Recuerda los hombres son como el vino si no te llama, no te llena y no disfrutas de tu tiempo con él, lo estas forzando.
Finalmente la botella busca a la copa y no
viceversa, recuerda que la vida es muy corta como para beber de cualquier vino.
Fíjate bien, entre
copas se ven los hombres.
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