El rescate de animales en riesgo

Por Jorge Herrera Mendez | @yorch_herrera 



Kevin Contreras Cortes es un joven de 25 años que en su tiempo libre ayuda con su nobleza a quienes más lo necesitan. Dedica sus fines de semana para servir al bien común, entregando lo mejor de sí mismo de manera incondicional, sin esperar ni pedir nada a cambio.

“Desde los doce años tuve una inquietud por hacer algo en favor de quienes necesitan ayuda, a lo largo de esos años he trabajado en comunidades de escasos recursos, con migrantes, asilos, orfanatos, albergues y perros en situación de calle o maltrato.”



Kevin ha encontrado en los perros callejeros una gran fuerza que lo empuja a ayudarlos. Le nace auxiliarlos como si fuera un don o el objetivo de su vida. No es normal querer ayudar desde los 12 años a un ser que no conoce profundamente.

“Trabajé con grupos vulnerables con muchos, pero encontré una necesidad muy fuerte en los perros y gatos en situación de calle o maltrato.” Dice Kevin y agrega que el sentimiento de ayudar a un ser en situaciones graves va más allá del razonamiento humano. 



Él lo explica de una manera muy detallada: “Es amor incondicional porque es dar todo sin esperar nada a cambio, es un sentimiento enorme de compasión, de ayuda, de solidaridad, de entrega. Muchas veces uno ayuda a los animales pero termina dándose cuenta que ellos llegaron a tu vida para enseñarte algo, para quererte, para hacerte más fuerte, un ser humano más capaz, se da una conexión muy especial y única porque al contrario de los seres humanos, ellos no pueden pedir comida o ayuda entonces es un momento único, tú los ayudas y ellos te ayudan a ti.”



En pocas palabras es un sentimiento mutuo, porque además de dar la satisfacción de ayudar a un ser necesitado, te da a cambio una gran lección de su vida. Es una clara forma de entender el amor, no se necesita a otro ser humano para amar sino comprender que esos detalles ayudan a tener un mundo mejor. Los animales nos necesitan y ellos nos necesitan. 

Kevin nos habla de una de sus primeras experiencias: Vecinos nos reportaron maltrato a animales en una casa. Acudimos y encontramos a Yager, un pitbull blanco abandonado que tenía más de un año ahí metido, sólo comiendo lo que los vecinos le arrojaban y bebiendo del agua de lluvia. Acudimos a rescatarlo. Nos metimos por la parte de atrás de la casa, pudimos meter a Yager a una transportadora. Nuestra sorpresa fue enorme cuando entramos y encontramos jaulas con más perros muertos, huesos regados por doquier, restos de sangre, plumas, fotografías y veladoras así como gallos, patos, muñecos de vudú, evidencia de ritos de santería.




La experiencia de Kevin no es cualquiera, hace falta alguien con una fuerza interna enorme para poder resistir fuertes impresiones, el temor a no saber qué vas a encontrar al entrar a una casa donde se practican ritos satánicos. Kevin ha tenido muchas pruebas similares, pero al final de cuentas lo importante es rescatar a un ser vivo urgido de ayuda.  

El rescatar a animales, llevarlos a un sitio seguro para después encotrarles un hogar, no es un asunto gratuito, cuesta dinero, como nos explica Kevin:  “A veces el dinero debe de salir de donde sea, pedir prestado, que te fíen, en las veterinarias, conseguir donatarios o ponerle de la bolsa propia que generalmente pasa lo último.”

Nada fácil es ayudar a un perro callejero, pero se hace el esfuerzo y cuando finalmente se salva al canino, todo ha valido la pena. Vivir la experiencia de ayudar a un ser vivo es algo que toda persona tiene que hacer alguna vez en su vida.

Porque ningún ser debe tener un mundo caído a pedazos, incluyendo esos ángeles caninos que no tienen como comunicarse con un ser humano. 



Contacto
Instagram: @kevinalain1  

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