El trabajo más importante



Por: María José Serrano / @serranomajoo / mjserranoblog.com

Érica Peña Hernández es una de las miles de mujeres en México que son amas de casa. Aunque ella no contribuye directamente a la economía de su familia, su trabajo es invaluable, ya que sin él, la casa no funcionaría correctamente y todo sería un caos.

Érica tiene 33 años y vive en la comunidad de San Cristóbal, Xochimilco. Al terminar la secundaria, quedó embarazada y se fue a vivir con su esposo Christopher. Ahora tienen tres hijos los cuales los llenan de orgullo y de amor: Helen de 13 años, César de 12 y Diego de 10 años.

Todos viven en un pequeño cuarto de madera de apenas 6 metros por 3. Su esposo se dedica a la albañilería y a la música, ganando alrededor de 1800 pesos semanales. En días buenos, cuando Christopher es maestro de obra, puede llegar a ganar cerca de 3000 pesos a la semana.

A pesar de que gana por arriba del salario mínimo, Érica afirma que no les alcanza para cubrir todas sus necesidades. El dinero se gasta nada más en la escuela de los niños, en la comida y en los pasajes de camión. Por ahora, Christopher es el único que trae dinero a la casa mientras que Érica se encarga de poner todo en orden.

En realidad no nos alcanza para mucho, con los gastos de la escuela de los niños, pasajes de transporte, comidas, la verdad no. Salimos muy justos.

Érica dice que sí le gusta ser ama de casa, pero que en algún momento le gustaría dedicarse a algo más cuando sus hijos sean más grandes. Piensa en retomar su antiguo trabajo de vendedora, ya que se dedicaba a vender comida y antojitos mexicanos en el embarcadero de Nativitas en Xochimilco, y deleitaba los paladares de los turistas con cada uno de sus platillos.

Ahora que es ama de casa, Érica considera que su trabajo no es menos pesado que el resto de los oficios. Ser ama de casa implica muchas ganas, eficiencia, creatividad y sobre todo mucho amor. Su labor puede considerarse uno de los trabajos más complejos que existen, ya que tiene que hacer y aprender de todo un poco para poder sacar adelante a su familia.

El día de Érica inicia a las 5 de la mañana cuando se levanta. Lo primero que hace es vestirse y levantar a Helen y a César para llevarlos a la escuela. Les prepara el desayuno y los acompaña a la secundaria a las 6:30 am. Posteriormente, regresa a su casa para levantar al pequeño Diego y a su esposo alrededor de las 7 de la mañana. A los dos les da de desayunar y lleva a su hijo a la primaria a las 8. Mientas, su esposo Christopher se viste y se va a trabajar, y estará regresando cerca de las 8 de la noche.

Érica está de vuelta en su casa a las 8:30 de la mañana. Limpia un poco la casa, se alista y toma el microbús para ir al mercado de Xochimilco y comprar la comida del día. Al regresar, hace todo el quehacer y empieza a preparar los alimentos, los cuales debe de dejar casi listos para poder ir a recoger a Diego de la escuela, que sale a las 12 de la tarde. Regresa a su casa a dejar a su hijo, para después volverse a ir y recoger a los otros dos niños: Helen y César, que salen a la 1:30pm de la secundaria.

Ya que están todos en casa, Érica come con sus hijos y en la tarde les ayuda con sus tareas y a preparar los uniformes y los útiles para el día siguiente. En la noche ponen a calentar el agua para que cada uno se bañe. Su esposo llega cansado de una jornada pesada de trabajo, y toda la familia cenan juntos. El día de Érica finaliza cuando por fin se mete a la cama para descansar, esto es alrededor de las 12:30 de la noche.

Y así son todos sus días, semanas y meses. Ella dedica su vida a cuidar de su familia, a procurar que no les falte nada y que sean felices. Le pone mucho esfuerzo y dedicación a todo lo que hace, siempre trae una sonrisa en el rostro y mucho ánimo a cualquier lugar a donde vaya. Y lo hace porque su familia es lo más importante, lo hace porque los ama.

Su familia es muy unida y eso la hace feliz, ella misma afirma que lo que los hace especiales, es que todos se quieren mucho y se llevan muy bien. Lo que más disfruta es convivir con su familia, que sus hijos le platiquen de su escuela y de otras cosas.
 Lo que más me hace feliz es cuando los cinco estamos conviviendo en familia, viendo películas, jugando, contando historias, lo que sea.

Ella es Érica Peña, una excepcional ama de casa que le pone amor a todo lo que hace. Un de las miles de mujeres que se dedican a la labor más importante, cuidar de sus familias. Y que a pesar de no tener los ingresos suficientes para vivir una vida un poco más digna, le dedica todo el esfuerzo y el cariño que tiene para cuidar a los que más quiere.

Imagen tomada por María José Serrano


Imagen obtenida en:
https://lamenteesmaravillosa.com/ama-de-casa-el-rostro-de-las-mujeres-invisibles/

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